Gamificación en la educación

La gamificación se está consolidando como una gran tendencia y estrategia dentro de la educación. Expertos afirman que “El cerebro necesita emocionarse para aprender”. Es por esto que en los últimos años se han desarrollado propuestas para incentivar el aprendizaje, incorporando elementos que normalmente encontramos en los juegos. Teniendo en cuenta que “El juego es la primera forma en la que aprendemos; experimentar para ver qué sucede… ¡El juego es inherente al ser humano!”, desde que somos niños estamos en constante interacción con el mundo que nos rodea, y las experiencias son la mayor fuente de conocimiento. Posteriormente, cuando vamos creciendo, aprendemos conceptos y teorías, que realmente nos apropiamos de ellas cuando las ponemos en práctica.

Con el fin de influir en el comportamiento, incrementar la motivación y favorecer la participación de los estudiantes, la gamificación propone la aplicación de principios y elementos propios del juego en un ambiente de aprendizaje. Tradicionalmente, los juegos se han considerado como una forma de entretenimiento o pasatiempo, sin embargo, en la actualidad se han convertido también en una tendencia en crecimiento en contextos formales como la educación y la industria. Los juegos tienen características claves para ser aprovechados como herramienta importante para moldear la conducta, sobre todo porque son atractivos, adictivos y motivacionales. Dentro de un juego, los participantes se enfrentan a un reto y es probable que en momentos no pueden vencerlo, sin embargo, no se afecta su motivación, todo lo contrario, los jugadores vuelven a intentarlo varias veces hasta lograrlo. El sistema brinda diversas dinámicas de solución y por consiguiente, propician que los participantes sean más creativos en la elaboración de sus diferentes intentos. Pero lo más importante de esta mecánica es que habilita un escenario para que los jugadores obtengan nuevos conocimientos, desarrollen nuevas habilidades, e incluso cambien sus actitudes.